Puede que no sea cierto, pero quiero creérmelo. Quizá es porque lo necesite o quizá tan solo es para sentirme mejor. No lo sé, simplemente tengo algo que decir. Te quiero.

miércoles, 15 de junio de 2011

Para nadie.

La época se acerca de nuevo y quizás no lo recuerdes, pero yo sí. Recuerdo aquello como si fuera ayer. Pensé que me olvidaría, que no me daría en el pecho tan sensación al pensar en ti. Pensé que no te marcharías de mi vida, como prometiste una vez. Pero ahora no estás, en ningún sitio. Como si nunca hubieras existido.

Supongo que debo aprender a no creerme las promesas.

Y esto me pone triste. Porque me acuerdo de ti. De como me llamabas, de lo que me decías al saludar, de aquella vez que te conectaste en contra de tu madre, a las 2 de la madrugada solo para darme las buenas noches. ¿Lo recuerdas? Yo no lo he olvidado. Como tampoco he olvidado los rasgos de tu cara, ni he dejado de imaginar como sería tu risa o tu voz...

Pero ya no estás. Pareces haber desaparecido de la faz de la Tierra. Sin dejar rastros, ni pruebas, ni pedazos de pan en un camino para que pueda seguirte. No queda nada y me pregunto porqué. Me pregunto si los que están a tu lado te valoran lo suficiente, porque yo moriría por verte. De lejos. Una sola vez, sólo...una.

Porque a mi me gustaría verte tocar la guitarra, oírte cantar...Me gustaría oírte reír y perderme en tu sonrisa. Y no puedo.

Y ahora me despido. No con un adiós, sino, con un hasta luego.