Tres metros, dos, uno nos separan.
Estás allí, mirando a la nada con esos ojos soñadores, y entonces nuestras miradas se encuentran y sonríes, dedicándome una de las mejores sonrisas que he visto jamás.
Pero lo que no sabes es que si me miras y sonríes haces que las agujas de mi reloj se paren, se congelen las horas y el tiempo que transcurre mientras los segundos pasan deje de tener significado para mi.

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