Caminaba por la calle, pensativa. En su reloj marcaban las 2, las dos de la madrugada. Mil veces se había repetido que no debía pensar en ese tema. Ella se había quedado en el olvido. Y eso dolía, dolía mucho.
Pero, ¿qué era el olvido? ¿En realidad se lograba olvidar a una persona con facilidad? Por ahora, ella había descubierto que olvidar a alguien era muy difícil.
Olvidar, olvidar...
Siempre pasaba lo mismo, nunca olvidas ese sentimiento. Al recordar a esa persona el corazón te da un vuelco y dices: "Olvídalo, piensa en otra cosa".
Nunca quedamos en el olvido, simplemente salimos de la vida de alguien de forma inconsciente, el ascensor desciende y ya no estás donde estabas, ya no eres una prioridad, ahora eres un nivel inferior.
Lo peor de todo es que, en ocasiones, no se puede hacer nada.
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