Puede que no sea cierto, pero quiero creérmelo. Quizá es porque lo necesite o quizá tan solo es para sentirme mejor. No lo sé, simplemente tengo algo que decir. Te quiero.

lunes, 24 de enero de 2011

"When I see your smile...just for me."




"Te llamo por tu nombre
Por tu amor yo caigo...De rodillas.
Y si tú lloras, mantendré tu cabeza en alto.
Estaré a tu lado u siempre seré tu angel guardián."

Jejeje.


I love how your eyes close when you kiss me. And when I´m away from you I love how you miss me. I love the way you always treat me tenderly. I love how your heart beats whenever I hold you. I hold you. I love how you think of me without being told to. I love the way you touch is always heavenly. But most of all I love how you love me.

Ángel guardián.

Las alas del ángel podrían haber deslumbrado a cualquiera.
Y entonces, ella despertó, aturdida.
¿Dónde estaba?

-¿Dónde estoy?-Exigió saber.

Pero el ángel no respondió, se limitó a mirarla en silencio. Entonces ella se percató de que no estaba en un sitio normal, ni con gente normal...Estaba nada más y nada menos que con un...ángel.
El chico no superaba los 17 años. Tenía el cabello castaño oscuro, que le caía hasta tapar sus ojos marrones. Podría decirse que era tremendamente apuesto. Sus alas desprendían una cegadora luz que, al mismo tiempo, parecía suave para ella. Eran despampanantes...

-¿Quién eres? ¿Por qué estoy aquí...?
-Soy un ángel. Soy tu ángel guardián.

Inalcanzable.

Frente a ella, el mar estaba a sus pies.
Oscuro como el mismo cielo, reflejaba la luz de las estrellas como si de un espejo se tratase.
La chica de cabellos castaños y claros ojos marrones clavó la vista en los astros luminosos que se encontraban encima de su cabeza.

A miles de kilómetros.
Inalcanzables para ella.

Frunció los labios en una mueca, para luego apoyar las manos en el oxidado hierro, seguramente lleno de salitre. Las pequeñas olas provocadas por la acción constante del viento chocaban contra las piedras, que se mantenían quietas, fuertes, como una muralla que nada ni nadie podía romper.

Volvió a mirar al cielo, contemplando, maravillada, las distintas constelaciones que formaban las estrellas. Seguramente habrían muchas más, invisibles  a su vista. Le fascinaban las estrellas. Eran... especiales. Eran hermosas. E inalcanzables.

Suspiró largamente. Era cierto eso que decían: "Todo no se puede tener".


+¿Y si te pido una estrella?
- Te la daré.
+¿Y si te entrego mi vida?
-Me iré contigo, donde quiera que estés.


Y entonces, en medio de la oscuridad, la chica desapareció, sin dejar rastro.

sábado, 15 de enero de 2011

My little girl.

Ven, dame tu mano y levántate.
No llores, te prometo que  todo irá bien.
Quítate las manos de los ojos, te ayudaré.
Sé fuerte, sé que lo eres...
Oh, oh, oh... 



Shhh, silence.

En aquella habitación había más que dos personas.
Habían dos presencias y, con ellas, una extraña aura. Pero no era oscura, tampoco era clara. Estaba mezclada con el ambiente, combinando sentimientos y emociones de ambos. Se podría decir que Cupido había dado en el clavo.
os dos jóvenes estaban sentados sobre una cama, descalzos. Se observaban, examinando su rostros, clavando sus ojos en los del otro, nadando en aquel cristalino manantial azul. Una sonrisa afloró en el rostro de la chica, que tomó la mano del muchacho. Ambos entrelazaron los dedos, acariciándose así. El chico se echó hacia adelante, acariciando una de las mejillas de la joven con las yemas de los dedos. Ella sonrió; no podía dejar de mirarlo.Y entonces sus labios se rozaron, soltando una chispa, emitiendo tanta luz que podría deslumbrar a cualquiera. Acariciaron sus labios con suavidad, disfrutando de aquel momento único, deseando que nunca acabara. Se inclinaron un poco hacia adelante, sin separar sus labios. Ambos ladearon la cabeza, rodeándose con los brazos, uniendo ambos cuerpos.Cuando sus labios se separaron, unieron las frentes, manteniendo los ojos cerrados, esperando a recuperar el aliento. Ella abrió los ojos, observando con atención al muchacho. Ahora su respiración estaba un poco agitada, aunque no lo mostraba.
-Te quiero...-Susurró ella, ruborizándose un poco.
Él abrió los ojos al escucharla, susurrando:
-Yo también te quiero.

Hush, hush.

Lo miré a los ojos y no pude evitar imitar su sonrisa.
-Esperemos que no te favorezca. ¿Tu sueño más anhelado? -Me sentí orgullosa de esta porque sabía que le dejaría sin respuesta. Requería pensar con antelación.
-Besarte.
-No tiene gracia.-Dije aguantando su mirada, agradecida de no haber tartamudeado.
-No, pero hace que te sonrojes.



Hush, Hush. 

domingo, 2 de enero de 2011

Feliz Navidad.

Había dejado de llover y ella aprovechaba para esconderse bajo una parada de autobús. Respiró hondo. Su pelo, incluida su ropa, estaban empapados. Se sentó en uno de los bancos de la parada, esperando que terminara de llover de nuevo. Dibujó una triste sonrisa en el rostro al recordar en que época del año estaban. Navidades.  Dejó escapar otro largo suspiro; otro año igual.
Se suponía que en esa época del año se  reunía toda la familia, trayendo consigo risas, abrazos y compañía. Esa era la ilusión de la Navidad; estar juntos, quejarse por el frío y ponerse esos graciosos gorritos.
Pero ese año volvía a ser como el anterior. La soledad reinaba el hogar, recordando en cada momento que, aunque hubiera un enorme árbol de navidad, no habrían personas que colocaran postales de felicitación en este.

Ella habría dado cualquier cosa por volver a escuchar a su abuelo reír, habría dado cualquier cosa por borrar su triste mirada y convertirla en aquella que tanto le había inspirado, tan fuerte...
Habría  dado cualquier cosa porque su joven tío le hubiera despertado cantándole aquella horrible canción, porque le hubiera arrebatado las sábanas y almohadas cada domingo. Habría hecho cualquier cosa por oírle decir de nuevo; "Misifú".
Y habría dado cualquier cosa porque su abuela, tan dulce y agradable, la hubiera comido a besos, por preparar postres con ella...Por ver esa extraña mueca que dibuja en su cara cuando se enfada y por volver a llamarme María Antonia.

Pero ella ya no estaba allí; tan solo vagaba en sus preciados recuerdos. Y esos recuerdos se marcharon al volver a la realidad, evaporándose como el agua...Esfumándose con el viento y enredándose entre las hojas de los árboles...

Entonces ella sonrió; por ellos, por sus recuerdos...
Eso era algo que nadie, absolutamente nadie podría arrebatarle.