Puede que no sea cierto, pero quiero creérmelo. Quizá es porque lo necesite o quizá tan solo es para sentirme mejor. No lo sé, simplemente tengo algo que decir. Te quiero.

lunes, 24 de enero de 2011

Inalcanzable.

Frente a ella, el mar estaba a sus pies.
Oscuro como el mismo cielo, reflejaba la luz de las estrellas como si de un espejo se tratase.
La chica de cabellos castaños y claros ojos marrones clavó la vista en los astros luminosos que se encontraban encima de su cabeza.

A miles de kilómetros.
Inalcanzables para ella.

Frunció los labios en una mueca, para luego apoyar las manos en el oxidado hierro, seguramente lleno de salitre. Las pequeñas olas provocadas por la acción constante del viento chocaban contra las piedras, que se mantenían quietas, fuertes, como una muralla que nada ni nadie podía romper.

Volvió a mirar al cielo, contemplando, maravillada, las distintas constelaciones que formaban las estrellas. Seguramente habrían muchas más, invisibles  a su vista. Le fascinaban las estrellas. Eran... especiales. Eran hermosas. E inalcanzables.

Suspiró largamente. Era cierto eso que decían: "Todo no se puede tener".


+¿Y si te pido una estrella?
- Te la daré.
+¿Y si te entrego mi vida?
-Me iré contigo, donde quiera que estés.


Y entonces, en medio de la oscuridad, la chica desapareció, sin dejar rastro.

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