Las alas del ángel podrían haber deslumbrado a cualquiera.
Y entonces, ella despertó, aturdida.
¿Dónde estaba?
-¿Dónde estoy?-Exigió saber.
Pero el ángel no respondió, se limitó a mirarla en silencio. Entonces ella se percató de que no estaba en un sitio normal, ni con gente normal...Estaba nada más y nada menos que con un...ángel.
El chico no superaba los 17 años. Tenía el cabello castaño oscuro, que le caía hasta tapar sus ojos marrones. Podría decirse que era tremendamente apuesto. Sus alas desprendían una cegadora luz que, al mismo tiempo, parecía suave para ella. Eran despampanantes...
-¿Quién eres? ¿Por qué estoy aquí...?
-Soy un ángel. Soy tu ángel guardián.
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