Puede que no sea cierto, pero quiero creérmelo. Quizá es porque lo necesite o quizá tan solo es para sentirme mejor. No lo sé, simplemente tengo algo que decir. Te quiero.

jueves, 26 de agosto de 2010

Día diez.

Caminaba por la calle, iluminada por las farolas. El viento era frío, soplaba con fuerza y la despeinaba, estaba sola en medio de aquella oscuridad. La música a todo volumen, no quería escuchar nada más. Miró a su alrededor, todo se veía negro por la hora.  En medio de aquellos sentimientos, emociones, inseguridades..la voz conocida de aquella chica resonó en su cabeza:


-Nadie quiere que pierdas esa sonrisa.


Estaba segura de que él querría que ella sonriera..ella sabía cuando pasaría eso. Un escalofrío le recorrió y salió de sus pensamientos. Seguía parada en medio de la calle..
Una canción dijo:


Todo se siente tan frío aquí..sin ti..


Suspiró largamente. Ya había pasado un mes. Había sido fuerte..Como él había dicho:


-Soy fuerte, pero no de piedra.


No, no era de piedra;
Pero a veces lo deseaba. 

miércoles, 25 de agosto de 2010

Día nueve.

Otra vez esa sensación.
Esa sensación en el pecho.
Había estado ahí las semanas anteriores pero..ahora era más fuerte.


No sabía que sentía exactamente.
¿Era añoranza, necesidad?
No sabía si se alejaba o se acercaba..
¿Cómo podía saberlo?


-No va a volver-resonó la voz en su cabeza.
-Cállate..
-Sabes que es verdad, no volverá.


¿Y si no lo hacía?


-¡Qué te calles! ¡Si lo hará, confío en ello!
-En este caso la confianza no es suficiente.
-Necesito que hagas silencio..
-¿Quieres sentirte así?
-Prefiero sentirme así que no sentir absolutamente nada.-recordó esa frase, una canción.


Silencio, sólo eso. 

Día ocho.

 Tic toc, tic toc..


Era lo único que se escuchaba en la habitación además de sus pensamientos..


Tic, toc.


Odiaba ese sonido.
El tiempo pasaba y ella sentía impotencia.
También añoranza..
Le echaba de menos.
Una vez más, él estaba en su cabeza.
Como las tres semanas anteriores.


No quiero que te vayas.


Su propia voz sonó en su mente.


Vuelve, joder.


No ocurrió nada.
La habitación seguía vacía.
Ella seguía echándole de menos y él..él no volvía.

Día siete.

Iba en el tranvía, pensativa.
Una de las puertas se abrió y, junto con ella, una pequeña niña de quizá cuatro años entró junto a su abuela.
Se quedó observándola unos segundos.


La pequeña no se estaba quieta. Reía, jugaba.


Hacía unos años no habían tantas preocupaciones y responsabilidades. 
Hacía unos años corría detrás del perro de la vecina cuando le quitaba la muñeca.
Hacía unos años se limitaba a pensar que la vida no era más que un cuento de hadas..


Sí, en un mundo irreal.
Un sitio tan difícil de encontrar..


Añoraba sentirse así.
A pesar de todo, aún era una cría.
Su inocencia no se había marchado.
No aún. 

jueves, 12 de agosto de 2010

Día seis.

Y ahora que lo pensaba, habían pasado dos semanas. Aún así, ni un sólo día había dejado de pensar en él. Y entonces, ese día tan esperado llegó.


Se quedó perpleja al verlo. Él sonrió. Hablaron unos 15 minutos. 


- ¿Cuándo vuelves?
- Pronto.


Ella sonrió. Le alegraba el saber que le tendría cerca de nuevo. Cerca, de una u otra forma.


- Te quiero...-Murmuró él.
- Yo también te quiero, no lo olvides, ¿sí?
- No lo olvido.


Y...desapareció. Se esfumó, como cuando despiertas de un hermoso sueño...Al principio se queda en blanco pero, luego, sonríes de forma tonta al recordar..


Pero los sueños siempre quedan en recuerdos, en tu memoria.


Y hay quien dice que de eso se vive. 

martes, 10 de agosto de 2010

Día cinco.

Doce y treinta minutos, madrugada.
Ella estaba sentada en el balcón de su habitación con las puertas abiertas y la espalda recostada a la pared.

El ruido del coche la sacó de su sueño. Solía soñar despierta a todas horas.
Miró al cielo.
Estaba cubierto de nubes naranjas. No, no estaba loca, así se ven las nubes cuando las luces de las calles la iluminan al llegar la noche. Antes podía ver las estrellas, sólo había una, solitaria, en medio del firmamento. No era muy luminosa pero, aún así, era hermosa.

Al menos le servía de consuelo que los dos estaban bajo el mismo cielo. 
Al mirar arriba, siempre verían lo mismo.

Pero ahora no se veía nada, el cielo nocturno estaba cubierto de nubes. ¿Se había marchado? ¿Seguiría siempre ahí?

Eso se vería más adelante...Cuando el viejo reloj de arena diera la hora exacta, en el momento preciso...con la persona indicada. 

Y esa persona era él.

Él y él. 

Día cuatro.

Después de salir de casa estuvo caminando un buen rato, buscando un sitio donde pensar sin interrupciones. 
El cielo era gris, como en uno de esos días en los que se aproxima una tormenta. No hacía viento, ni aire, pero en el ambiente se distinguía cierta frialdad.
Si te parabas a escuchar, sólo se oía el sonido del motor de algún coche en marcha, niños jugando a lo lejos y el de los pajarillos, que cantaban, alegrando el día..Aún así, no se dejaban ver.


Siguió caminando hasta llegar al descampado, sí, era lo bastante tranquilo. Se perdió entre los matorrales y se sentó entre ellos, cerró los ojos.
Se sentía enfadada y triste a la vez.
¿Es eso posible? Así se sentía.


Tenía ganas de llorar...pero las lágrimas no salían, se habían evaporado. Había pasado una semana, quedaban tres. Y se le hacía eterno...Pero hay quienes dicen que nada dura para siempre. La fecha llegaría, sólo había que esperar...


Tic, toc, tic, toc..Así suena el reloj. 

lunes, 9 de agosto de 2010

Día tres.

Una habitación vacía.


Palabras..Sentimientos..Recuerdos, momentos.


-Nunca me dejes-dijo él.
-No podría.- Respondió, dedicándole una sonrisa.


Es una regla de tres, si tú estás mal, yo también.


-Tú no tienes que estar mal por nada en el mundo. 
-Tú tampoco.-murmuró.


Sentimientos guardados en un pedacito de corazón..~ 


-Nada tiene sentido.
-A estas alturas, no tiene que tenerlo.


Entonces, le dimos al botón de apagado. 















martes, 3 de agosto de 2010

Día dos.

Entró a su habitación, despeinada y sin ganas. 
Se quedó un rato mirando su reflejo.
En sus ojos se veía una tristeza lejana..Sólo algunos la notarían. Tenía ojeras.

-¿Qué has estado haciendo estas noches?

Ella calló, no respondió.
Estaba tan pálida que ni siquiera se conocía.
Sus labios eran rojos, lo único llamativo de su cara en ese momento. Se sentó en la cama y puso la música.
 
Una música que no la hiciera pensar.
 
Que no la hiciera llorar.
 
Que no la hiciera sentirse así.
A veces deseaba ser una máquina, sí, una sin sentimientos a la que le puedes dar al botón OFF y que ahí termine todo..

-Eso es feo.-Le había dicho.

Es cierto, lo era.
Se oyó el sonido de un spray y la cara de la chica se humedeció.

-¿Qué deseas?- Aquella voz tan cercana volvió a hablar.

Ella calló, una vez más.

-Responde.

Se ahogó en sus propias lágrimas.


Día uno.


En el momento en que una lágrima recorrió su mejilla sus palabras recorrieron su mente.
-No hagas ninguna locura, por favor.
-¿A qué llamas locura?-respondió ella en un susurro.
-Al tipo de cosas que sabes que no están bien.-dijo él.
-Sólo si me prometes que no las harás tú.
Eran sólo dos cosas.
-No haré la primera.-dijo- tú tampoco.
-La segunda es inevitable..
Ellos quedaron en silencio por un momento.
-Buenas noches, te quiero.
-Yo también te quiero.
Y, en ese instante, la habitación quedó vacía y en silencio.
Unas frases resonaron en su cabeza.
"El mundo es demasiado pequeño para sentimientos tan grandes."
"I may not always be perfect, but I always try."
Y ella recordó aquella vez, cuando él estaba mal..cuando lloró y a ella se le rompió el corazón.
But now it´s over..It´s over..Why is it over?
Now it´s over..It´s over..It can´t be over..
I wish that I could take it back..
But now it´s over.
¿Lo ha hecho? ¿En realidad ha acabado?
Queda un mes para pensar, analizar..
Un mes en el que los días estarán contados.
-Te echaré de menos..
-Y yo..Y yo.