Iba en el tranvía, pensativa.
Una de las puertas se abrió y, junto con ella, una pequeña niña de quizá cuatro años entró junto a su abuela.
Se quedó observándola unos segundos.
La pequeña no se estaba quieta. Reía, jugaba.
Hacía unos años no habían tantas preocupaciones y responsabilidades.
Hacía unos años corría detrás del perro de la vecina cuando le quitaba la muñeca.
Hacía unos años se limitaba a pensar que la vida no era más que un cuento de hadas..
Sí, en un mundo irreal.
Un sitio tan difícil de encontrar..
Añoraba sentirse así.
A pesar de todo, aún era una cría.
Su inocencia no se había marchado.
No aún.
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