Y ahora que lo pensaba, habían pasado dos semanas. Aún así, ni un sólo día había dejado de pensar en él. Y entonces, ese día tan esperado llegó.
Se quedó perpleja al verlo. Él sonrió. Hablaron unos 15 minutos.
- ¿Cuándo vuelves?
- Pronto.
Ella sonrió. Le alegraba el saber que le tendría cerca de nuevo. Cerca, de una u otra forma.
- Te quiero...-Murmuró él.
- Yo también te quiero, no lo olvides, ¿sí?
- No lo olvido.
Y...desapareció. Se esfumó, como cuando despiertas de un hermoso sueño...Al principio se queda en blanco pero, luego, sonríes de forma tonta al recordar..
Pero los sueños siempre quedan en recuerdos, en tu memoria.
Y hay quien dice que de eso se vive.
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