Después de salir de casa estuvo caminando un buen rato, buscando un sitio donde pensar sin interrupciones.
El cielo era gris, como en uno de esos días en los que se aproxima una tormenta. No hacía viento, ni aire, pero en el ambiente se distinguía cierta frialdad.
Si te parabas a escuchar, sólo se oía el sonido del motor de algún coche en marcha, niños jugando a lo lejos y el de los pajarillos, que cantaban, alegrando el día..Aún así, no se dejaban ver.
Siguió caminando hasta llegar al descampado, sí, era lo bastante tranquilo. Se perdió entre los matorrales y se sentó entre ellos, cerró los ojos.
Se sentía enfadada y triste a la vez.
¿Es eso posible? Así se sentía.
Tenía ganas de llorar...pero las lágrimas no salían, se habían evaporado. Había pasado una semana, quedaban tres. Y se le hacía eterno...Pero hay quienes dicen que nada dura para siempre. La fecha llegaría, sólo había que esperar...
Tic, toc, tic, toc..Así suena el reloj.
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